IEEE/ANSI, 1991: El Instituto Nacional Normativo Norteamericano (ANSI) y el Instituto de Ingenieros Electrónicos y Eléctricos (IEEE) son las instituciones en las que se apoya la Comisión Federal de las Comunicaciones en los EU debido a su pericia y competencia. Un panel de científicos y médicos expertos de la IEEE/ANSI han desarrollado los estándares de seguridad, las recomendaciones y las directrices para la exposición a la radiofrecuencia y la energía de microonda. Su posición es que no hay razón para preocuparse en relación con los niveles ambientales de radiofrecuencia de los campos EM a los que la población en general está normalmente expuesta.  

NRPB, 1992: La Junta Nacional de Protección contra la Radiación (NRPB), una agencia gubernamental en el Reino Unido, estableció Un Grupo de Consulta sobre la Radiación No Ionizante (AGNIR) que analizó la literatura científica publicada sobre la exposición a campos EM y el riesgo de cáncer. La  AGNIR, presidida por el eminente epidemiólogo  Sir Richard Doll, concluyó que no hay evidencia cuantitativa sólida de riesgo de cáncer para la población en general y los trabajadores de las industrias eléctrica, electrónica y de las telecomunicaciones debido a la exposición a campos EM (NRPB, 1992).

ICNIRP, 1995: La Comisión Internacional para la Protección Contra la Radiación No Ionizante  (ICNIRP) es una organización científica independiente que se estableció para investigar los riesgos que pueden estar asociados con diferentes formas de radiación no ionizante (NIR) y para desarrollar las directrices internacionales que establecen los límites de la exposición a NIR. El informe de un resumen científico realizado por ICNIRP (1995) declara que:

"Este trabajo prevé complementar la conclusión a la que se ha llegado con respecto a la exposición a campos EM y los posibles efectos para la salud. Todos los estudios que se conocen concluyen que los campos de la RF emitidos por las estaciones de base no tienen ningún impacto en la salud. A pesar de que se continúa investigando para determinar si existen efectos para la salud de la exposición a muy bajos niveles, solo es posible tomar decisiones que tengan como base el conocimiento actual. Los encargados de la regulación son muy concientes del hecho de que agentes físicos tales como los rayos X, el amianto y el tabaquismo fueron considerados en su momento como seguros y los estudios posteriores demostraron que no lo son. En el caso de la RF, los estudios han continuado por más de 40 años y las técnicas de laboratorio son extremadamente sensibles. No podemos descartar que se encuentren efectos sutiles en el futuro pero es reconfortante saber que se han realizado muchas investigaciones y que los estándares nacionales e internacionales no se han reducido en los últimos 15 años. Otra observación que debemos recordar es que las emisiones de la RF de las estaciones de base son alrededor de 30,000 veces más bajas que los niveles a los que se establecen los primeros efectos para la salud".

La NIRP (1996) también ha analizado los temas de salud relacionados con el uso de los teléfonos móviles y los transmisores de base. Entre las conclusiones del informe, la ICNIRP declara que los resultados de los estudios epidemiológicos y de laboratorio publicados relacionados con el cáncer no constituyen una base adecuada para limitar la exposición del hombre a la energía asociada con el uso de los teléfonos inalámbricos.

ECE, 1996: La Comisión Europea estableció un Grupo de Expertos que analizó la literatura científica, examinó las necesidades de investigación y recomendó una agenda de investigación. El Grupo de Expertos de la Comisión Europea examinó los posibles efectos para la salud relacionados con el uso de radioteléfonos y concluyó que se dispone de una base de datos muy pequeña para la exposición a campos de la RF, y hay muy pocos estudios relacionados con las emisiones y las exposiciones específicas de las telecomunicaciones personales.

Eircell, 1998: Un equipo de expertos independientes nombrado por telecomunicaciones Eircell en Irlanda concluyó, en su análisis de la literatura existente, que en la actualidad no hay evidencias de ningún efecto prejudicial para la salud de la RF de las estaciones de base de los teléfonos móviles. También declararon que,

"A menos que el estudio de los usuarios de teléfonos móviles muestre un riesgo significativo de algún efecto negativo para la salud, podría haber muy poca justificación para gastar grandes recursos en la investigación de las intensidades enormemente bajas de radiación de las estaciones de base."

Declaración del Proyecto de campos EM de la OMS: El proyecto ha realizado un trabajo que examina los posibles efectos no termales de la RF (Matthes et al., 1996). En un seminario internacional en Munich en 1996 patrocinado por la OMS, la ICNIRP y otros, varios grupos de trabajo integrados por expertos analizaron la literatura científica sobre la RF y concluyeron que,

"Basándonos en la literatura científica actual, no hay ninguna evidencia convincente de que la exposición a la RF reduzca el tiempo de vida del hombre o induzca o provoque cáncer". También declararon que "aunque se establecieron riesgos producto de la exposición a campos de la RF (termales) de niveles altos, no se asociaron riesgos de salud conocidos con la exposición a fuentes de emisión de la RF demasiado bajos como para causar un aumento significativo de la temperatura del tejido."

Se identificaron los efectos biológicos de las exposiciones a niveles bajos de RF como un aspecto que debe ser investigado con más profundidad (Repacholi, 1998).

Sociedad Real de Canadá, 1999: Un panel de expertos de la sociedad concluyó:

"Hasta la fecha, los estudios de la salud humana han examinado la relación entre la exposición a los campos de la radiofrecuencia y diferentes tipos de cáncer, problemas en la reproducción, anomalías congénitas, epilepsia, dolor de cabeza y el suicidio. En términos generales, estos estudios no proporcionan evidencia concluyente de efectos adversos para la salud de la exposición a la RF. Sin embargo, dadas las limitaciones de los estudios publicados actualmente en esta área, particularmente la dificultad para determinar la naturaleza exacta de la exposición a campos de la RF que las personas han recibido realmente, se necesita investigar con más profundidad la exposición a campos de la RF y la salud humana."

Grupo de Expertos Independientes en Teléfonos Móviles en el Reino Unido, 2000: Este grupo declaró que:

"Las pruebas consideradas en su conjunto, que se tienen hasta la fecha, sugieren que las exposiciones a la radiación de la RF por debajo de las directrices de la NRPB y la ICNIRP no causan efectos adversos par la salud de la población en general."

Consejo de Salud de los Países Bajos, 2002: El consejo de salud concluyó:

"…en la actualidad no hay motivo de preocupación de que los teléfonos móviles puedan causar efectos adversos para la salud"

El informe de 96 páginas, como la mayoría de los otros análisis de los paneles, también expresa que se necesita investigar con más profundidad este asunto.

Grupo de Consulta sobre la Radiación No Ionizante de la NRPB (AGNIR), 2003: Este fue un estudio complementario del realizado por El Grupo de Expertos Independientes en Teléfonos Móviles. La AGNIR declaró que:
"En conjunto, la investigación publicada desde el informe de IEGMP no ofrece motivos de preocupación. El peso de las pruebas de que disponemos hoy no sugiere que hayan efectos adversos debido a la exposición a campos de la RF por debajo de los niveles de las directrices, pero la investigación publicada sobre las exposiciones a la RF y la salud tiene limitaciones y el uso ampliamente difundido de los teléfonos móviles es de un tiempo relativamente corto. Se mantiene abierta, por lo tanto, la posibilidad de que puedan existir efectos adversos para la salud debido a la exposición a campos de la RF por debajo de los niveles de las directrices; de ahí que sea necesario continuar las investigaciones".              

Autoridad Sueca de Protección Contra la Radiación, SSI, 2003: La SSI ha designado un grupo internacional de expertos independientes para los campos electromagnéticos y la salud. La tarea es dar seguimiento y evaluar el desarrollo científico, también asesorar al SSI. El grupo ha hecho público su primer informe anual. Sus conclusiones son:

"La atención de este informe se centra en la investigación experimental y epidemiológica del cáncer, la barrera hematoencefálica y las proteínas de respuesta al calor. En ninguna de estas áreas ha habido un avance significativo de los resultados que garantice conclusiones sólidas de una forma u otra. Sin embargo, vale observar  que en estos momentos se esta realizando una investigación intensa en varios países y que gradualmente dispondremos de nuevas informaciones. Dada la complejidad de esta área de investigación es necesario que se reproduzcan los resultados, tanto positivos como negativos, antes de ser aceptados. Debido al desarrollo de nuevas tecnologías, es esencial seguir varios efectos posibles para la salud desde el principio mismo, particularmente porque estos efectos sólo pueden detectarse después de una larga duración, como consecuencia de la prolongación del período de latencia de muchas enfermedades crónicas. Por consiguiente, se necesita más investigación para tratar la exposición a largo plazo, así como enfermedades que no son las incluidas en los estudios de control de casos en curso actualmente".

Autoridades nórdicas competentes, 2004: La Junta Nacional de Salud Danesa, La Autoridad de Finlandia para la Seguridad Nuclear y contra la Radiación, y las Autoridades de Protección contra la Radiación de Islandia, Noruega y Suecia publicaron una declaración conjunta sobre los teléfonos celulares y la salud. Declararon que:

"Las autoridades nórdicas están de acuerdo en que no existe evidencia científica de ningún efecto adverso para la salud debido a los sistemas de telecomunicación móvil, ni de las estaciones de base ni de los teléfonos, por debajo de las restricciones básicas y los valores de referencia recomendados por la Comisión Internacional para la Protección contra la Radiación No Ionizante. (ICNIRP). Sin embargo, existen lagunas en el conocimiento que justifican la necesidad de investigar mucho más en este campo. Hay varios informes publicados que sugieren que pueden ocurrir efectos biológicos como resultado de la exposición a niveles más bajos que los de las directrices de la ICNIRP. Es necesario reproducir estos estudios y seguir muy de cerca el progreso científico en estos campos de investigación. En este contexto, sin embargo, es importante observar que los efectos biológicos no implican necesariamente un riesgo para la salud".



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